Estepa lleva siglos siendo tierra de mantecados. Nosotros sólo hemos intentado no estropear lo que ya funcionaba: buena materia prima, manos que saben y ninguna prisa.
Empezamos haciendo hojaldradas para la familia y los vecinos. Hoy salen del obrador miles de bolsas cada temporada, pero la masa se sigue mirando igual y el azúcar se sigue poniendo igual. Cuando algo funciona, se deja como está.
Estepa, tierra de mantecados
El mantecado de Estepa no se entiende sin el aceite de oliva de la comarca y sin la almendra. De ahí salió una manera de hacer dulce que se ha ido pasando de obrador en obrador y de casa en casa.
Nuestra parte en esa historia es pequeña y concreta: hacer lo mismo, todos los años, sin rebajar nada.